
Por: otrava@lomioestuyo.com
Bien dicen que a caballo regalado no se le miran los dientes y en eso estamos de acuerdo. El tema entonces es si en verdad quieres que te regalen el caballo para empezar.
Como en cualquier negocio que inicia, en TUYO optamos por buscar proveedores buenos, bonitos y baratos, y sin mayor preocupación contratamos a uno que otro proveedor que por ser conocido o hasta amigo nos haría un buen precio en los productos y servicios que tanto necesitábamos para arrancar. Todo sonaba muy bien pero llegado el momento de rendir cuentas y entregar resultados las cosas no fueron tan rosas como pintaban; Mal entendidos, desdén, exceso de confianza, presupuestos y tiempos excedidos, decepción y una inevitable tensión de relaciones personales fueron los costos intangibles de buscar ahorrar algunos pesos.
La moraleja de la historia, que nos servirá en poco tiempo al ejecutar nuestra expansión, es: lo barato sale caro y si optas por contratar conocidos evita ponerte en una posición en la que seas el “beneficiario” de un favor. Mantener una sana y clara relación profesional entre clientes y proveedores es imperativo y necesario para poder exigir los resultados que esperas. Sé claro al explicar tus expectativas y asegúrate de que el precio que pagas claramente se relaciona con ellas, así, al llegar el momento de la verdad tendrás el derecho de exigir lo que pagaste y sin miedo a lastimar tus relaciones personales.
A final de cuentas ¿quién quiere importar problemas de su trabajo a su casa?
TUYO.


